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jueves, 17 de noviembre de 2011

El barbero y Dios

 El mal es una realidad misteriosa y desconcertante que hace dudar de Dios, ¿cómo un Dios bueno y poderoso permite el sufrimiento de las personas justas justas e inocentes? Si Dios es bueno, ¿de dónde procede el mal?, o es que Dios no quiere impedir el mal, y entonces no es infinitamente bueno; o no quiere impedirlo y entonces no es omnipotente. Si no quiere ni puede, es envidioso y débil a la vez.

Estos mismos razonamientos afloran en mucha gente ante situaciones de dolor, especialmente cuando ese mismo dolor afecta a la propia vida.

Hay una parábola moderna: el barbero y Dios, que trata este tema de un modo original en vídeo y cómic.




2 comentarios:

Jeremias Soler dijo...

Una cuestión interesante y fundamental. Si dios existe, ¿por qué hay mal?
Hace poco he tratado en mi blog este tema en un post que titule "discusión con Dios".
El video del barbero no me convence. Porque hay personas que simplemente no pueden acudir a Dios; sufren un mal no buscado y dificil de evitar. Peludos que se pisan los cabellos y que no van al barbero porque no tienen pies para ir, ni nadie que les lleve, y el babero lo permite.
El mal en realidad es un accidente temporal, consecuencia de la existencia de pulsiones, que son a su vez consecuencia de la genética, y por tanto heredadas con el ADN. Estas pulsiones (instintos, tendencias...) entran en contradicción con otros fenotipos humanos: la empatia, la conciencia, la razón... Unos y otros fenotipos, aunque se contradigan, existen porque en un determinado momento de la evolución han representado un beneficio para la especie de cara a conseguir el control del entorno, la reproducción y la supervivencia.
No es incompatible que exista un mal y que exista Dios siempre y cuando este mal tenga un final; si no tuviera final, sería intolerable.
Hablando el otro dia de esto con Dios, yo le preguntaba que por qué nos había puesto a competir (la especie humana ha evolucionado en medio de una profunda competición frente a otras especies y frente a grupos humanos diferentes dentro de la misma especie, y esto está estabecido por la propia naturaleza, no por elección humana) hablando, hablando... Dios acabó diciéndome que "amar en un entorno donde todo mueve a competir es amar".
Saludos.

Anónimo dijo...

La confusión o la curiosidad.

Iván 2º B